Ante las elecciones al Rectorado de la Universidad de Jaén

25 February 2007 por JMFG

Juan Manuel de Faramiñán Gilbert

El modelo universitario.

La Universidad es una institución que ha conservado sus pautas fundacionales a lo largo de sus siglos de historia, cuyo modelo se ha extendido por el mundo, y los títulos que otorgaba desde sus primeros años de existencia, como el grado de bachiller, la licenciatura, el grado de maestría y el doctorado, han marcado los baremos del conocimiento. No negamos la existencia de ensayos anteriores, como la Casa de la Vida en Egipto, o la llamada Educación Superior romana o las Escuelas islámicas (Madrazas), pero el prototipo, tal como ha llegado a nuestros días, encuentra su simiente en el modelo organizativo de la universidad medieval. La propia expresión Universitas, si bien fue utilizada por diversas corporaciones medievales, su verdadero significado se entronca con el concepto de universitas studii o más concretamente en universitas magistrorum et scholarium. Como señala Michaud-Quantin, “los aspectos corporativos, privilegios, estatutos, sellos y juramentos y las funciones y títulos de sus oficiales tienen una estrecha afinidad con las formas contemporáneas legales y organizativas”.

En aquellos momentos liminales, se conformó en Europa un tejido de lo que se bautizó como studium generalis, determinándose tanto en Bolonia como en París un modelo de educación superior. Éste floreció en las llamadas corporaciones o asociaciones de estudiantes de Bolonia o de profesores y estudiantes de París, que lograron, hacia el siglo XIII, libertades y privilegios especiales, entre los cuales resulta interesante destacar que la independencia fue la marca de estilo de la universidad. Surgió así un flujo de movilidad de estudiantes y profesores entre las distintas universidades europeas del medioevo, ya que los más destacados eruditos buscaban las mejores aulas para impartir su conocimiento y las corporaciones de alumnos tenían una gran influencia en la exigencia de la calidad. La autonomía universitaria, sus libertades y privilegios, fueron carta de reconocimiento de esta institución, hasta el punto de que en 1209 los profesores de la Universidad de Oxford, como reacción a las interferencias de las autoridades locales, se pusieron en huelga y no volvieron a dictar clases hasta 1214; y sólo lo hicieron cuando se les garantizaron a los profesores oxonienses las mismas libertades y privilegios que gozaban los profesores de la Universidad de París.

Hoy, de nuevo las universidades de París, Bolonia, y también en nuestro país Salamanca, vuelven a ser protagonistas de una refundación del antiguo modelo de espacio común, en una suerte de reencarnación de una vieja idea que ha quedado en el imaginario colectivo europeo y que al parecer vuelve con renovados bríos. No obstante habrá que poner atención, primero, porque no estamos inventando nada nuevo y, segundo, porque la historia puede servirnos de referencia con el fin de evitar errores, ya que el actual Espacio Europeo de Educación Superior es un modelo que presenta, sin duda, luces, pero también sombras.

La Universidad de Jaén

La Universidad de Jaén no se encuentra ajena a estos avatares y por tanto debe poner de manifiesto que reclama un lugar de prestigio en la sociedad del conocimiento.

En nuestros días, en los albores del Siglo XXI, sabemos y queremos que la Universidad sea una “Comunidad de seres humanos y de saberes”, que en su interior refleje claridad y en el exterior refleje fuerza, donde, como dijera Confucio, “los de dentro se sientan felices y los de fuera atraídos”.

No son los fines particulares lo que importa, sino las metas de la Comunidad. Por tanto, hace falta un modelo de Universidad que sea llevado con mano perseverante y esclarecida, cuyas metas y objetivos sean claros, evidentes e ilusionantes y que se puedan convertir en realidad, con decisión y energía.

Esas cualidades de orden, claridad y fuerza son las que deben ayudar a la institución universitaria a recabar la participación y la solidaridad de todos sin excepción, ya sea de los que pertenecen al mundo universitario como son su profesorado, sus estudiantes y su personal de administración y servicios como aquellos que no pertenecen a él pero que, en el marco de la sociedad en la que se encuentra inmersa la Universidad, directa o indirectamente se tendrán que relacionar con ella.

En las aulas universitarias se cierra el ciclo de formación de quienes van a dirigir el destino de nuestra tierra en el futuro, por tanto, nada ni nadie se encuentra ajeno a su quehacer. Ese es nuestro gran reto y nuestra mayor responsabilidad.

Es parte de nuestra vocación de crecer con calidad, la voluntad y la necesidad de tomar contacto, e implicar en la Universidad de Jaén, a todas aquellas personalidades que de un modo o de otro, de acuerdo con sus capacidades y especialidades, puedan brindarnos sus conocimientos para beneficio de nuestra Universidad. Todas las Instituciones que se precian de poseer un valor añadido cuentan con un Consejo Asesor de Excelencia que aporta ideas y ayudas que sirven para encontrar más caminos de realización y crecimiento.

No debemos olvidar y rescatar a los “giennenses de la diáspora”, todos aquellos hijos de la provincia que por diversas circunstancias han recalado en otros ámbitos geográficos en los que han destacado por su labor y que pueden ser de inapreciable ayuda para nuestra, todavía, joven Universidad.

Habrá que revitalizar la fuerza de los Centros dándoles el protagonismo necesario a los Decanos y Directores y permitiendo que puedan alojar sus servicios en los edificios donde primordialmente se desarrollan las actividades de su perfil académico y no en un edificio alejado de su realidad cotidiana. Además, proponemos el retorno al sistema de vicedecanos y secretario, elegidos por el propio Decano o Director, con el fin de conformar un equipo afín y acorde con sus necesidades.

Defenderemos nuestro Mapa de Titulaciones, con el fin de garantizar nuestras enseñanzas y no perder competitividad frente a las Universidades del entorno y promocionaremos Grados y Post-grados, dentro del nuevo Espacio Europeo de Educación Superior, que sean lo suficientemente atractivos y competitivos.

Por otra parte, la Universidad de Jaén no debe olvidar que se compone, como otras Universidades españolas, de dos Campus, uno en Jaén y otro en Linares, que deben estar perfectamente armonizados e integrados en un único y emblemático conjunto, que es el de la Universidad de Jaén. En el caso de Linares, con una larga implicación en la vida social de la provincia y en su tejido industrial, por lo que debe fomentarse su proyección de futuro.

Como señala el estoico Marco Aurelio: “Lo que es bueno para la Colmena es bueno para la abeja”, por ello como candidato al Rectorado de la Universidad de Jaén me propongo integrar al profesorado, al personal de administración y servicios y al alumnado en una empresa común que les devuelva a todos la ilusión por la vida universitaria.

Pagina web: www.juanmanueldefaraminangilbert.org

Escrito en Universidad de Jaén - Candidatura Rectorado 2007 | 1 Comment »

One Response

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